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El Blog de Locofertón
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Los bebes que no duermen


03 de mayo de 2016
Aunque algunos insisten en afirmar que el colecho (dormir en la cama o en la habitación de los padres) produce diversos problemas de sueño o de salud, lo cierto es que jamás se han llevado a cabo estudios aleatorios y prospectivos sobre el tema. Todos los estudios son observacionales, de cohortes o de casos y controles: los padres practican o no el colecho en función de sus creencias o preferencias, de las recomendaciones que han oído, o en respuesta a la conducta del bebé. En las sociedades en que dormir con un bebé está "prohibido", no es de extrañar que solo los niños que se despiertan mucho o que tardan mucho en dormir acaben en la cama de sus padres.
A pesar de ello, los estudios en países occidentales no logran demostrar esos supuestos efectos nocivos del colecho. Simard et al.8, partiendo de postulados decididamente contrarios al colecho (al que califican como "conducta paterna maladaptativa"), concluyen que los problemas de sueño (pesadillas, despertares frecuentes o tardar mucho en dormirse) no están relacionados con esas conductas paternas, sino con el temperamento del niño. No es que el niño se despertara porque los padres le metieron en su cama, sino que los padres tuvieron que meterlo en su cama cuando el niño se despertaba.
Curiosamente, el cuadro es similar en sociedades en que el colecho es generalmente aceptado y recomendado. Latz et al.4 encontraron muchos más problemas de sueño entre los niños norteamericanos (que suelen dormir solos) que entre los japoneses (que suelen practicar el colecho). Pero tanto en Estados Unidos como en Japón, los niños que dormían solos dormían mejor. En ambos casos ha habido una autoselección: en Estados Unidos solo admiten en la cama paterna a los niños que se despiertan mucho, mientras que en Japón solo se atreven a dejar solos en otra habitación a los que duermen como troncos. Los niños japoneses que dormían con los padres tenían tan pocos problemas de sueño como los niños americanos que dormían solos.
También está muy extendido el mito de que el colecho produce en los niños problemas psicológicos, y tampoco hay ningún estudio que sustente tal cosa. Forbes et al.9, en un grupo de niños que acudían por diversos problemas al Servicio de Psiquiatría Infantil de una base de la Marina norteamericana, encontraron que la frecuencia de colecho era inferior a la del grupo control. Es decir, que el colecho se asociaba de hecho con una menor incidencia de problemas psicológicos.
Más recientemente, Barajas et al.10 en Estados Unidos no encontraron relación entre el colecho y aspectos cognitivos y conductuales a los cinco años de edad.
Sí se ha asociado el colecho con un mayor riesgo de muerte súbita en lactantes menores de tres meses cuando la madre fuma o ha fumado durante el embarazo7. Dormir separados, cuando la madre fuma, reduce el riesgo pero no lo elimina. En cambio, el colecho cuando la madre no fuma no se asocia a ningún riesgo. Por tanto, claramente la solución es no fumar.
Practicar el colecho en un sofá (o dejar al bebé durmiendo solo en un sofá) si se asocia con un riesgo importante de muerte súbita o de sofocación. Los sofás no son superficies seguras para dormir un bebé, es fácil quedar atrapado entre los cojines.
Por otra parte, sociedades que tradicionalmente practican el colecho tienen incidencias muy bajas de muerte súbita (McKenna et al.11). Es posible que el sueño más ligero asociado al colecho tenga un efecto protector.
UNICEF del Reino Unido ha publicado12 un folleto con consejos a los padres para practicar el colecho sin peligro. Entre los consejos destacan: no fumar, no beber, no tomar drogas o somníferos; usar un colchón firme, evitar los colchones de agua; que el bebé no pueda caer de la cama o quedar atrapado entre el colchón y la pared; que la habitación no esté demasiado caliente (ideal 16-18 oC); no abrigar demasiado al bebé; la ropa de cama no debe cubrir la cabeza del bebé; no dejar solo al bebé en una cama de adulto; ambos padres deben ser conscientes de que el bebé está en la cama; si hay otro niño mayor en la cama, un adulto debe dormir entre el mayor y el bebé; no admitir animales en la cama.